Sunday, November 06, 2005

DON PATRICIO AYLWIN AZOCAR

Hay ocasiones en la vida, en que independientemente de la relación normal entre las personas, surge una conexión misteriosa, en el sentido de lo inexplicable o no conocido por nosotros.
Don Patricio fue mi profesor en el Instituto Nacional, en el colegio, nuestro querido primer foco de luz de la nación, y recuerdo perfectamente que le dije a varios de mis compañeros que "este profe va a ser Presidente" y, naturalmente, todos me decían que "de donde sacas eso". Eran los tiempos en que Eduardo Frei Montalva y Radomiro Tomic, eran las estrellas del partido de don Patricio. Sus clases eran claras, transparentes, sencillas, de tal modo que casi no era necesario estudiar, pues uno recordaba los ejemplos por muchos años. Yo aún recuerdo muchos. A fin de año, me correspondió imitarlo en la Cena en el "Chancho con Chaleco".
Eran otros tiempos y, cuando ingresé a la carrera de Derecho, en el último año, don Patricio dictaba la cátedra de Derecho Administrativo. Pensando aún, que quizás recordaría la imitación, opté por tomar la cátedra paralela, muy a mi pesar, pues sabía de su calidad como Maestro.
Sin embargo en el exámen, que formaban tres Maestros, el destino quiso que le correspondiera a él interrogarme, y cuando me senté, lo primero que me dijo fue "parece que nos conocemos".
Salí bien, en todo caso.
Pasaron los años, yo ejercía en Valdivia, los tiempos habían cambiado, y don Patricio fue invitado junto a otros distinguidos catedráticos, por el Colegio de Abogados de Valdivia y Osorno a un seminario en el Hotel Puyehue. Como Director del Colegio, me correspondió alguna relación con nuestros invitados, y cuando nos encontramos, le pregunté si se acordaba del Instituto. Para que decir que estuvimos conversando largo rato, esto por los años 80. En aquella misma época, un distinguido colega, Luis Toledo, se quejaba de la duración extensa del Gobierno Militar y yo le dije "Bueno y que te preocupas tanto, si después el primer Presidente, será de tu partido, y te puedo decir además quien será". El me dijo, Eduardo Frei Montalva, yo le respondí que no, Radomiro, igualmente que no; pensó y me dijo ¡AH, Gabriel Valdés!. No de nuevo. ¿Pero quién entonces?, Patricio Aylwin, le respondí. Me dijo que no, que estaba equivocado, que por que decía eso.
Simplemente, le dije, porque, así lo he sabido desde que fue mi profesor en el colegio. El y Luis Cárcamo, que se encontraba presente y todos estábamos en el Restaurant de los Suboficiales en Retiro del Ejército, se rieron de buena gana.
Pero don Patricio fue Presidente, tal y como a mí me había parecido muchísimos años atras.
Un día, en su último año de Gobierno, me llamaron desde la ILTMA CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA, el señor Presidente de la República, me había conferido el honor más grande que se le puede hacer a un abogado. Me había designado abogado integrante de la ILTMA. CORTE DE APELACIONES DE VALDIVIA.
Siempre ha existido un lazo especial, inexplicable, entre mi profesor y su discípulo.
Insisto, siempre supe que sería Presidente, desde la primera clase que nos hizo, en el Primer Foco de Luz de la Nación, cuando yo tenía dieciseis años.

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